Con mi señora viajábamos en el trole, un transporte eléctrico muy agradable, de gran tamaño, que tiene una especie de antenitas sobre su techo y en el cual viajan muchas miles de personas diariamente por el centro de la ciudad. En eso, mi mujer grita--¡mirá!...¡mirá!...Y yo veo por la ventana una moto que estaba llena de fuego...Se incendiaba. El conductor, muy resuelto, valiente, detiene la marcha del trole, saca el extinguidor que lleva el vehículo, y baja para apagar la motito en llamas....Justo en el lugar, había estacionado un auto. Y la moto, ahí, quemándose...Pero la apaga, nuestro amigo, y luego algunos pasajeros, -nosotros incluídos- lo aplaudimos....Asunto arreglado. Un susto con mucha suerte.