Pero no tomó ese ómnibus. Subo y le digo al conductor:
--Demora en pasar, eh. ¿Qué pasa?
--No sé.
Contesta. Total, nadie se hacer cargo.
El aparato espendedor de boletos, no funciona, para variar. Pero me ahorro unos pocos mangos.
Sube un ciego con un acordeón. Toca y toca.
Cuando pide algo de dinero, le doy.
Bajo para llevar los libros a la biblioteca. En ella, la secretaria tiene un problema. Se desmaya. Y yo corro a avisar. La chica luego se invorpora.
--Estoy embarazada.
Me dice.
--¿Y es tu primer bebé?.
--No, el segundo.
--Avisame que te regalo algo.
--Bueno, y ¿y vos sos papá?...
--No, no...
--¿Y tu señora?..
--Bien., Afuera de casa. La dejé.
--¿Estas en el duelo?..
--Si, y tengo las pistolas en la pared,para que nos pongamos espalda con espalda...ja!
--Jaa!
Salgo de la bilblioteca y tomo el bus. Aunque usted no lo crea. En la dimensión desconocida., De Ripley.