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martes, 12 de noviembre de 2013

FUEGO.

Iba por la calle, caminando; venia de un laburo. Paso por una casa, y en ella sale humo de la ventana. 
Una mujer sale  con muletas metálicas. Grita
--¡Fuego, llamen a los bomberos!
Entonces, no sé que hacer, pero  me indica que entre a la casa de la vecina y hable por teléfono a los bomberos. Eso hago, mientras veo a la mujer de la casa de al lado, que está en silla de ruedas. Me indica donde esta el fono, y le hablo. 
Mientras salia el humo, llegan los tipos con la sirena. Uuuuuuu!,el ulular de la bocina. 
Al llegar éstos, apagan el fuego. Se ha apiñado la gente. Uno de los bomberos, enciende un cigarrillo-fiel a su estado de ser,claro, ja!- y me espeta:
---Estábamos comiendo un asado. Lo cargamos y lo trajimos en la autobomba. ¿Podemos hacerlo aqui?.
La señoras agradecidas, que ya tenían resuelto el problema, no  muy grave, ya que sólo se chamuscó algo la casa, le dice que si, y extienden una parrilla. Tomamos unos vinos y brindamos por el fuego apagado. ¡Salud!. Ja!. 

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