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viernes, 3 de enero de 2014

MAGNÍFICA OBRA DE BIEN.

Esta vez me voy a poner serio. Estaba en mi departamento, y cuando salgo a la entrada del edificio veo a Gabriela, con su hijita, hablando con un linyera. Lo alienta. Y le dice cosas muy lindas. Para que salga de su situación. Le da dinero. Yo hago lo propio. Hablamos unos 30 minutos o  más con él. Gabriela le hace un lindo comentario sobre la Biblia, y Dios. Yo le doy un recipiente con papas que me sobró del mediodia. Al final, cuando viene Diego, su esposo, lo invitan al departamento de ellos, para que se bañe  y se cambie la ropa nueva que le darán. Además, le regalan una zapatillas nuevas. ¡Magnífica obra de bien!. Qué distinto sería el mundo si todos los seres humanos pensaran en los otros seres,como Victor, el croto que hoy estuvo en su año nuevo y Reyes, agradecido. Qué bueno sería que nos emocionáramos como Gabriela, Diego y yo, del dolor y la pena ajena. Y por cierto, hacer algo. Siempre es -como decia Martin Luther  king-mejor que la indiferencia. 

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