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miércoles, 19 de marzo de 2014

MATE, PALOMAS Y PRISMÁTICOS.

Me voy al Parque San Martín, caminando con mis prismáticos, una mochila, un par de libros, mate y ganas de compartir con las palmeras y las palomas un rato agradable. Siempre buscando la felicidad, o en todo caso, encontrándola en momentos lindos. Por eso, uno se acerca al Parque, naturaleza y sol. Un día soleado. 
Llego y miro a las chicas con los binoculares. Es cosa de ver el menú, aunque no hay que poner las manos en el plato, claro. Ja!. ¿Se entiende?. 
Y se me acercan palomas, las que miro con alegría.Siempre están cerca mio. 
Saco mis libros, y el mate. Justo se me sube a la mano, un insecto chiquito. Lo veo, pero cometo el error de matarlo. ¿Por qué?. No lo sé, pero pensé que me podía picar. Qué tontera. Un bichito tan chiquito. En fin, las costumbres de los humanos.
Luego, veo a algunas personas que sacan fotos. Les ofrezco mate a un par de chicas, a la distancia. Les levanto la mano
--¿Quieren mate?.
Sigo leyendo al maestro Osho: "La desdicha es algo especial. Lo más natural es ser feliz. Todo lo es; las plantas, los animales, las estrellas, menos el hombre. "
Gran sabiduría. El hombre no puede ser feliz. El ego le mata la felicidad. Ser feliz, es ser nuevo. Ser otra cosa, no tener ego, difuminarse en la nada. Ser el todo y la nada, en nada. Ser solo eso: felicidad. Eso es lo que me pasa, muchas veces. Me resulta extraño, porque la gente se impresiona se me rio demasiado, si camino de manera espontánea, como "tonto", si me tiro en el césped, como hice con una amiga de Bs As, hace ya, casi un año. Ella, es feliz. Se nota, Se notó. La voy a nombrar aqui. Se llama Elsa. Ella me comprendió. No vio en mi nada raro.Porque ser raro, es ser desgraciado. Y yo no lo soy. Sólo que-claro- ante tantas rarezas, soy raro. Y ante los locos, los infelices, se sienten mal. Porque envidian la espontaneidad, y te dicen ahi no más: "¿que te pasa"?. Pasa que estoy loco de amor y felicidad. Y eso, es raro para un mundo raro. Un mundo que no acepta lo nuevo. No está de más decir, que, esto a nosotros los felices, nos pesa. Pucha!!....hay que esforzarse para no ser hombre masa.¿No?. El día es corto, y la felicidad es eterna. 

Luego de mirar las palmeras, y hablar con una de ellas, -Juana-Ja!- veo que pasa junto al césped, cerca de los Portones, Esteban. Hacia décadas que no lo veía. Pero lo capto con mis prismáticos, a medida que se va alejando. No me le acerco, porque pienso que quizás no sea él. Pero después, agarro la mochila, y quiero acercarme a él, pero se me perdió de vista. Demoré en hacer esto, y no lo vi más. Era Esteban, un compañero de la escuela secundaria. En fin, sé que el hermano vive cerca del Parque. Ya lo volveré a ver.

Veo a los autos pasar. En uno, un hombre saca su cámara de foto, y hace unas tomas al Parque. Me gusta que todos estén contentos. Yo también lo esrtoy. 
Leo algo de astronomía, y después, de ver con los prismáticos, un poco más, el ambiente, me voy caminando por el sendero del Parque, más allá de los Caballitos de Marly. Miro a mi alrededor. Hay sol, el día es bello. Ni una nube. 
Camino de vuelta, por el predio, y vuelvo por la Boulogne Sur Mer, a mi departamento. Un día más. ¿Un día más?. No. Un día mucho más que otro. Como los que tuve, ya, y tendré. 
Aunque usted no lo crea. De Ripley. En la dimensión descocida y desconocida. 


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