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jueves, 29 de agosto de 2013

CAFÉ UFOLÓGICO Y HELADOS. ÁRABE.

Voy otra vez caminando por las calles de Mendoza. Me llevo el libro de astronomía. Mi destino final: café de la calle Lavalle. Veinte cuadras. Para conversar sobre ovnis. Es el café de todos los meses.
Tomo por calle Newbery, y al cabo de unas cuadras-como era muy temprano- me siento en una tapia de una casa, y leo el libro. Una media hora. Luego sigo viaje. Llego a una heladeria. Buena ocasión para volver a detenerme, y tomar un helado mientras sigo leyendo el libro, que dicho sea de paso, es fascinante. Hablo allí con el empleado.
---Voy a ver si vuelvo,eh. Si el helado es bueno, vengo otra vez.
--Si, si...
--Se nota que tienes entusiasmo en servir.
--Trabajo desde noviembre...pero ahora estoy menos aburrido,porque empieza el calor, y la gente viene mas.
--El lugar es muy lindo Muy bien presentado. (Y miro alrededor, baños, un bebedero para tomar agua, mesas y sillas de metal lindas, etc..).
Entonces sirve el helado. Hay un televisor con vídeos musicales. Leo el libro. Al terminar el helado pido otro. Y mejor; más caro, con chocolate recubierto, crocante y más grande. Un placer en cucurucho.
Estoy un rato allí. Luego me lavo las manos y me voy saludando al joven.
Continúo caminando. Alguna fémina. Saludo amablemente. Siempre haciendo gala de respeto, y uso de buenas palabras, para "romper el hielo" de alguna timidez que me queda.
Entro al restaurante. No hay nadie aún.  Luego sigo leyendo, esta vez en nuestro bar de ovnis. Llegan los comensales. Dos nuevos. Les hablo de nuestra modalidad ufológica. Enseguida somos ocho. Conversamos varios temas. Chistes. Qué De la Rua, no se qué. y alguna otra cosa. Que la tortuga del acuario. Y chanzas. También seriedad a la hora de debatir ovnilogía. Antes de las 9 y media, me tomo el palo. Saludo a todos. Tomo el micro. En el mismo, hay una mujer vestida de odalisca. Le hablo. Pero noto que su idioma es el árabe. Pienso "¿la novia de Bin Laden? En Argentina todo puede ser.Ja!". No comento más nada, porque con señas no desee comunicarme.  Y llego a mi departamento. Aunque usted no lo crea. De Ripley. En la dimensión desconocida  y cosida con hilos de plata y oro.

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