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miércoles, 24 de octubre de 2012

RECORDANDO A FERNANDO, UN GRAN AMIGO QUE SE FUE..

Fernando. Qué amigo. Corría el año 1986, y vivía todavía, porque ya me fui, en la querida ciudad de San Martín, Mendoza, a 44 kms de la capital, en la que hoy por suerte, vivo alegremente, hermosamente.
Viene un día a mi casa. Le interesaban los ovnis, el estorerismo, etc...como a mi. Me pregunta una serie de cosas. Comienza a visitar la casa de mis padres.Va en agosto al cumpleaños de mi madre. Eran tiempos del cometa Halley. A éste lo vi con telescopio dos veces. Una en la casa de un amigo en Mendoza; otra, en la de otro amigo en San Martín. Bueno, él, Fernando me hablaba de astrologia. Luis,un amigo en común lo conocía. Eramos un trio que nos juntamos de vez en cuando. Fernando se hace amigo del Mingo, nuestro perro gris y bueno, tanto como los dueños. Le daba uva del parral de casa. Le acariciaba la cabeza. Le hablaba. Mingo siempre alegre con él. Con mi madre, hablan mucho de reeencarnación,  y otras huevadas por el estilo. Yo, estaba  en una de mis etapas de humorista absoluto.Le hago leer un chiste....¡cómo se rio, el tipo!... Y también le mostré mis "imposibles" apuntes sobre el tiempo y el espacio. Una vez se acerca y me dice:
.--La brujita de enfrente de tu casa...¿tira las cartas?..--
--Si...pero, guarda...¡no te vaya a tirar los huevos  tu señora!-- Se rie.
La cuestión es que se va y le tira las cartas. Luego me dice que no le dijo nada nuevo. Claro, si él ya se dedicaba a eso.Ja!.
Pasa un tiempo, y se enamora de una amiga de mi mamá. Y se embelece. Luego se enoja no se por qué, con la mina, y sale un día de la casa diciendo con furia:
---Pero esa tarada...¡ortopédica!..---
Asi nos pasa a los hombres, y las mujeres. Mucho amor,  y después odio. Amodio, decia el gran Charles Hoy Fort. Algunos no lo deben conocer. Pero yo lei uno de sus libros "El Libro de los Condenados". Dicho sea de paso, Charles, no sólo fue" un apóstol de lo insólito", según decian algunos, sino un gran humorista.
Fernando era tímido pero contaba su vida. No se quedaba callado. Un día sentado en la mesa con gran sinceridad, y debido a grandes problemas con su madre y su ex-mujer me mira y me dice:;
--Tengo unas ganas de gritar...-.-Snif.!... Un amigo. Un grande. Un hombre que no era conocido. Simple y complejo. Hasta que un día se nos fue. Fue el 31 de julio de 1998. Ese día, había estado con nosotros en  casa. Hacia poco me habia dicho:
---Yo, con vivir unos diez años más...--(Tenía la edad que tengo ahora, 53)
´Pero por esas cosas del universo, de Dios, quince días después....tiene un ataque cerebro-vascular....
Le llaman a mi mamá de San Luis, donde vivian sus hijos. Se entera ahí que lo velaban ese día, 1 de agosto de 1998. Con Marisa, mi novia en esos días, y hoy mi señora, no fuimos a hacer un programa de radio terapéutico que haciamos en Las Heras, Mendoza. Nos quedamos al velorio. Mis padres, algunos vecinos, Marisa y yo ¿Y adivinen quien mas?....El Mingo...si....nuestro perro,con parsinomia, con casi elegancia, el perro que con él compartía dias y dias,desde años y años...acompañó a su amigo hasta su última morada. Si, porque entró a la casa de velatorios, miró desde abajo, el cajón, el ataúd, lo huzméo, y ´¿qué hizo el tipo?...se sentó debajo del mismo...¡Y LO DESPIDIO!...Lo quisieron sacar del velorio. Una vecina que nos acompañó al  obituario, le dijo:
--No...no lo eche...este perro estuvo siempre con Fernando. Hasta ayer, no más.
Y concluyo de una manera lapidaria( y viene al caso) ¿es posible que los animales sean más bellos y humanos que las mismas personas?...En el velorio de Fernando, no habia casi nadie. Y él fue ignorado por muchos en San Martín, mientras vivia. Pero Mingo, nunca lo ignoró. Ni siquiera en su último adios. En su velorio

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