Páginas vistas en total

viernes, 28 de junio de 2013

AL CENTRO.

Llamo por telefono a la Biblioteca San Martín. Quiero ir el lunes,pero me dicen que no; que venga hoy. Agarro el micro y voy a llevar los libros que había pedido. Y de paso, me traía dos más.
Cuando vamos por Jorge A. Calle, sube el simpático señor X. ¿Quién es? Un hombre de edad, que lleva un bastón, de saco gris. Se sienta y empieza a hablar, con una anciana. Acostumbra a parlotear. Se queja, generalmente. Pero hoy estaba un poco más dócil.
--Porque yo no creo en el señor Dios...eh....yo no sé, pero ese no existe...nunca existió...yo no creo en ese...
La mujer lo mira. Continúa:
--Porque en este país somos todos sinverguenzas....mire usted cómo está todo...y tengo por cumplir 96 años...
--¿Ah..si?...mire....tantos años...
--Para qué...dirá usted. Tengo cuatro hijos. Algo es algo.
--Yo dos.
--Y ahora me voy a ganar quince pesos.
-¿En qué?..
--En el tragamonedas.
Luego siguen hablando pero no logro escuchar debido al ruido del motor, la calle, etc....
Me bajo, y voy a la biblio. Alli me traigo dos libros de astronomía, de re-chupete. Antigua expresión. Eh. Hablo con Mariana, de mi separación, y del telescopio. Se alegra. La saludo y vuelvo a tomar el micro. De nuevo, -después de unos 30 minutos- sube el señor X. Y bajo mientras leo el libro de los astros. Aquí estoy, ya, escribiendo la crónica. De un nuevo día. Aunque usted no lo crea. De Ripley. En la dimensión desconocida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario