Llego a la biblioteca y pido tres libros: 1. "Yo, robot",de Isaac, Asimov; 2." La Náusea," de Jean Paul Sartre; un tercero: "Sombras en las Estrellas", de Peter Kolosimo. Me los llevo, con alegria. Pienso "¿Dónde me pongo a leer alguno-el de Kolosimo- en un bar, y de paso pido algo para tomar"?. Me siento afuera en una heladería. Leo algo. Después, ya que no venía ningún mozo, entro Allí pido un helado de 9 pesos. ¿Sabores?. Selva Negra. Pistacho. Dulce de leche. Me lo tomo mientras leo "Sombras en las Estrellas".
Estoy por espacio de quince minutos. Eran las 18 hs. Escucho en la radio que el negocio tiene puesta "Con o sin Ti", de U2. Hermoso tema. Emoción.
Y me regocijo por la lectura, y la adquisición recién lograda. Tres libros, y un helado muy sabroso. En eso entra una señora con una niña. Le sonrío. A la nena (pero más bien, era a la señora....ja!) . Le digo algo, ya que la niña lame el helado y hace algún jugueteo con caritas. El vendedor también le dice algo. La señora se va. Yo la vi muy linda a la mujer. Como recién separado. Ja!. En fin. No ligo nada.
Sin embargo, en la parada del trole,fiel a mi estado de ser, hablo con una rubia muy linda. Ya no es una niña, como la que describi más arriba, eh. Está con un par de paquetes, y es madura, bien madura,eh. Veterana, solemos decir, nosotros los hombres. Que pata tin, que patatán. Hablamos de los troles y del tiempo(meteorológico). Subimos al mismo. O sea, del Parque. Me siento al lado de ella. Había dejado los paquetes al lado, pero los retira, por cortesía para que me siente. Estaba repleto. Entonces, seguimos hablando.
--¿De compras?
---Si ,de vez en cuando se hacen...
--Tienes muy lindos ojos.
--¡Gracias!
Pero lo dice no muy convencida de mi cumplido, o de que si son o no son bellos sus ojos. No la noto interesada en continuar con la charla. Entonces Peter Kolosimo. Y san se acabó. Al cabo de un rato, se baja.
--¡Hasta luego!
--¡Hasta luego!
Contesto. Y me bajo más adelante. Me paso unas dos cuadras. Parece que la rubia de ahora, y la barbie, me dejaron chuleco. Medio atontadito. Medio, que se yo, tibio. No mucho, pero....
Llego a mi casa. Y escribo esta crónica. Aunque usted no lo crea. De Ripley. En la dimensión desconocida. Cosida con hilos laaaaargos de paz, oro y plata. Tejedor de realidades, vivencias y fantasías.

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