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martes, 18 de junio de 2013

El QUE FUE A SEVILLA, ENCONTRÓ SU SILLA...

Con mi hermana fuimos al centro a comprar unas sillas. Resultó que tenía el poto muy inquieto, y rompí la silla. Que le vamos a hacer. Ja!. Ahora hay que ir por una...
Llegamos cerca del kilómetro cero. Ahí me ajusté  los lentes porque estaban medio duros, y me lastimaban. Los ojos se habían quejado. Ja!.
Entramos a un negocio por el tema de las posaderas.
--Venimos a buscar dos sillas....
Y yo digo:
--Si nos hace esperar, nos sentamos en una de estas...
Y me siento. Ja!
Entre una cosa y otra, llevamos dos. Yo sigo:
---Oiga....¿pero son caras?...porque son de buena madera...
Madera de buena madera. Cuando vamos por la avenida San Martín, veo una mujer y pienso:
"¡qué minón"!. Pero ...miro bien ¡era un maniquí de un negocio que estaba en la entrada!..jaaa!!!
Si continúo sin novia, voy a ver mujeres hasta en los ladrillos. Jaaa!
Luego me subi a un taxiflet, y traje las sillas. Cuando voy con la chatita, le pregunto la hora al tipo.
Me le dice. Y yo le comento:
--En este reloj no dice la hora...
--Ese es el marcador de la nafta.,..ja!
--Ya sabia. Quería que usted se de cuenta...jaa!
Se rie. Y llego al departamento. Pago y las bajo.
--¡Qué sea feliz y gracias, eh!
Me bajo y entro a la casa.Hablo con Luis por teléfono y luego almuerzo. Aunque usted no lo crea. De Ripley. En la dimensión desconocida.

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