El Chasquin, así apodado, era un flaco, que vivía con su madre. De frecuentes peleas con su familia. Y con evidentes trastornos. Su madre parece que también los padecía. Una vez-esto me pasó a mi- tocan ellos dos la puerta de mi casa. Año 80. La señora comienza a hablarme de un caso de divorcio muy resonado en la ciudad. Y de la magia "televisiva", refiriéndose a la televisión, a la que le atribuía poderes, y la culpaba de los problemas matrimoniales de la ciudad. (?). A cierta distancia, está Chasquin. Me mira, y me ve. Abre los ojos. Sobre todo cuando le digo a su madre:
--Yo también he tenido problems con mi psicología--
Chasquin, se toma la camisa, y se pone a un costado de la vereda. Baja la cabeza, y empieza a llorar desconsoladamente y me grita, eh,grita:
--¡Santo!..¡Santo!!---¡Santo!...--
Mientras me señala, y me mira azo-ra-do.
Nunca adverti la escena. Hasta que pasaron mis tres crisis de transpersonalidad. Entonces, pienso:
"santo no...si, un héroe, un héroe más...¡como él!....Claro, porque fue internado en el hospital psiquiatrico El Sauce, donde yo, iría 26 años después de su grito. Y de donde saldria, yo, para empezar una nueva travesia desde 1996,hasta hoy, cuando cumplo 8 años en Mendoza, sin pareja, viviendo solo, ya que Marisa, vive sola en San Martín. La pregunta que me hago y algo arrogante ¿"soy yo un referente de estos personajes que por las cosas de la vida en vez de emerger, se sumergieron?"....Yo, creo por lo menos trataré de ir por el camino que ellos no pudieron o no quisieron transitar: el de la felicidad y la libertad.
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