--Disculpe...¿no quiere comprar calsoncillos?.--
Era lo único que me faltaba. Dos chicas,-la otra con el hombre al aire, y tres esrrellas tatuadas, con pantalones ajustados negrros,y blusa blanca- adolescentes en mi puerta, me quieren vender bóxeres.
Lo primero que les digo:
---Ah...no sé...pero yo vendía bombachas alguna vez..jaa!--
Se rien pero la rubia, me saca el calsoncillo, y aclaro para no ser suspicaz, siquiera, que lo hace desde el bolso que tenía, eh y me lo muestra. La morochita,de unos 16 años asevera:
..--Mídaselos!--
No sabía si estaba soñando o si se trataba de alguna dupla de importantes dateras, o, en todo caso, y pensando muy mal, de dos bolicheras.-siendo suave.- que deseaban sacarme plata, de todas las formas. Ustedes entienden,eh. Por supuesto, con mi fidelidad a la comunicación y a la alegria, les hice algunos chistes, preguntando ya seriamente, dónde compraban la mercaderia, y si tenian algún patrón.
Me dicen que a un mayorista, y la rubia, acota que sale a vender justo desde ese dia, para ganar algo de plata ya que está....embarazada. Y su aspecto no supera los quince años, eh. Incluso podría ser menos.
El calsoncillo que me muestran tiene algo escrito en la parte delantera y más provocativa, claro, que dice algo asi como "Esta es mi fiera". A todo esto, mi león era amansado por mi conciencia despierta,que si no fuera asi, o la paso muy bien, o me meten preso....igual, después de haberla pasado muy bien, o muy mal...
Les llegué a decir que yo era inspector de la Municipalilidad. La morochita retrocedio dos pasos. Y me pregnnta:
--¿Es verdad?...me da miedo..--
La dejé con la duda. Y tomo mi cadena con medalla, Continué:
--Mira, yo tengo una estrella como las que tienes tatuada ahi,en tu hombro. Y dice "A".--
La mira y acota:
--La A de amor...---
La observo;
.--Entre otras cosas. La A, es la inicial de muchas palabras...---
Sigo con algunas chanzas,y la rubia luego de que digo que no le compraria ahora calsoncillos,pero después ropa, ya que también comercializan otras vestimentas, me pide el nombre, apellido y dirección
No me gustó eso. Sólo le doy mi nombre. El lugar lo conocen, porque,ya estan ahi,claro. Me despido y les vuelvo a decir algo de la inspección.
--No,no soy inspector.Quedense tranquilos.Yo soy vendedor como ustedes. Que tengan suerte. --
Me sonrien,saludan y se van.
¿Qué no es posible?. Todo es posible en la dimensión descocida.
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