Hablo con el relojero. Quiero un reloj. Pero no hubo negocio. También había vistto una brújula,que me puede servir para mis estudios de rocas y montañas.
Voy a hacer otro trámite. En el trayecto ofrezco mi catálogo. No pasa nada. Igual, se trabaja. Se busca.
Subo al trole, y en el mismo escucho esta conversación telefónica de un hombre:
---Hola!...¿mi amor?--
--Huiisshhhiiiiisisiisisi!...
---Si, ya hice el trámite. La matricula está en mil pesos.
--Huuuuschhhiiiishhhhoiii!...
--Si, crei que estaria en mas.Me sirve para tres o cuatro materias...--
--Huiciiicchhhhiiiiiii!!!--
--No, no.--
---Huicchhiiisiihhhiiooioo!---
--Si, ya se. Voy al mediodia y después salgo otra vez---
--Hucchiischjhiooiioi!--
--Chao...Un besito!...--
Asi está le gente. Habla por el celular todo el tiempo. Las mujeres mucho más todavía. Voy a decirles algo, y ¡zaz!...con el celular. No hay forma de que dejen de hablar.
En el trole veo a una chica que con espejito en mano(¡espejito!..¡espejito!...) se pone delineador en los ojos. Me le acerco, después y le digo:
--Vos que recién te estábas poniendo bonita, podrías ver mi catálogo, porque hay maquillaje y muy bueno, eh--
--No, gracias . Yo vendo Natura. --
--Ahh...sos la competencia. No te hago pasar para este bando, porque eso lo hacen otros.
La saludo cuando me bajo y me saluda. Todo bien. Aunque usted no crea.De ripley.
No hay comentarios:
Publicar un comentario